Situado a la salida del pueblo de Graus, el Albergue de Graus es un magnífico emplazamiento para visitar toda la comarca de la Ribagorza y su vecina comarca del Sobrarbe.

El valle de Benasque es uno de los más bellos lugares del Pirineo Aragonés. Una parte importante de su territorio forma parte del Parque Natural Posets, Maladeta, sus formaciones geomorfológicas y sus paisajes, ofrecen a sus visitantes la posibilidad de disfrutar, de la naturaleza, y de numerosas actividades, en un entorno privilegiado.

Fue declarado Parque Natural el año 1994, con la finalidad de conservar sus valores, fauna, flora, y sus impresionantes paisajes. En sus macizos montañosos, están las cumbres más altas del Pirineo, entre ellas el Pico Aneto con sus 3404 m de altitud; Posets, Perdiguero, etc. Innumerables lagos de origen glacial.

La localidad de Castejón de Sos, en la Ribagorza, posee unas condiciones excepcionales para la práctica del parapente. Muy cerca, en un entorno de incomparable de belleza, podrás relajarte y liberar tensiones en las aguas termales del Balneario de Vilas del Turbón. Más al sur, el barranco se estrecha de forma inverosímil hasta que las paredes casi se tocan en el Congosto del Ventamillo.
 
La plaza mayor porticada de Graus es una delicia. Pero para delicia la longaniza que ha dado fama mundial a la localidad, y que desde 1996 ostenta el Récord Guiness a la longaniza más grande del mundo. Graus dedica, desde hace años, el último sábado de julio a este producto gastronómico con el Día de la Longaniza, declarado Fiesta de Interés Turístico de Aragón. Desde la basílica de la Virgen de la Peña, situada a las afueras de Graus, obtendrás unas magníficas vistas de la localidad y su entorno. 

¿Te imaginas encontrar en pleno Pirineo aragonés un templo budista? Se encuentra en Panillo, a pocos kilómetros de Graus.

Remontando el río Isábena desde Graus aparece Roda de Isábena. Situado sobre una colina, sus calles conservan todo el sabor medieval en sus portadas, pasadizos y murallas. Su joya más preciada es la catedral, que ostenta ser la más antigua de Aragón y la más pequeña de España, pero también una de las más bellas. 
 
Más adelante, en un rincón de gran belleza, se levanta el espectacular monasterio de Santa María de Obarra. Su edificio mejor conservado es la iglesia románico lombarda, de finales del siglo XI. Después, el río se esconde en el fondo del sobrecogedor Congosto de Obarra.
 
Fronterizo con Cataluña, el valle del Noguera-Ribagorzana esconde tesoros como el magnífico monasterio de Alaón en Sopeira o el conjunto medieval de Montañana. Sus torres, puentes, calles, edificios, murallas e iglesias románicas te transportan a la Edad Media.

Si vas con niños, la Ribagorza te ofrece múltiples posibilidades para pasar un rato divertido. Una buena elección es visitar el museo de los Dinosaurios de Arén.
 
En Benabarre, capital cultural de la Ribagorza, se alza su castillo de imponente silueta. Y limitando con Lérida, la impresionante y poco conocida Sierra del Montsec, donde destaca el espectacular desfiladero del Congosto de Mont-Rebei, transitable a través de un vertiginoso sendero excavado en la roca.